Cuando Eduardo me pidió que hablara sobre las posibilidades de una estructura, desde mi punto de vista como científico, fue un verdadero placer ya que es un tema que he mantenido como una pasión secreta durante casi toda mi vida. Para mí no hay nada que sea más esencial para la ciencia, el arte e incluso la filosofía. No puedo pensar en otro tema más fascinante: desde el arreglo de pequeños átomos cuya naturaleza de atracción y otras propiedades los ayudan a colocarse para formar moléculas que alcanzan una forma con características predecibles, hasta los copos de nieve con su composición fundamental y sin embargo, con una variedad infinita que caen colmando glaciares inmensos. ¡Esto es justamente el universo físico! Pensemos en el ámbito de la biología en el que la doble hélice de ADN está conformada por unidades llamadas nucleótidos, compuestos principalmente de azúcares y grupos de fosfatos conectados mediante enlaces éster y en cada azúcar existen cuatro bases moleculares principales. Esto puede sonar complicado pero es, en sí misma, una estructura muy simple, similar a una escalera larga y retorcida con la información contenida en tan sólo cuatro moléculas básicas, acomodadas en cada peldaño de acuerdo a unas sencillas reglas de atracción.

Empero, este simple fundamento permite la ordenación de esas cuatro bases moleculares esenciales que nos proporcionan la codificación genética y al mismo tiempo ofrece una serie infinita de posibilidades. Así que empezamos con una forma o base -ya sea en el plano físico o biológico- y desde ahí observamos, reconocemos y describimos los patrones y las relaciones de las cosas. Las variaciones son infinitas en sus posibilidades, y aunque parten de algo fundamental o tangible, son capaces de evolucionar hacia lo intangible y sin embargo mantener siempre su esencia. Para ver ejemplos de estos patrones y relaciones en el plano de lo físico, basta con hacer referencia a los cuadros de Eduardo donde, en un buen número de casos, es posible observar las variaciones ilimitadas de nuestro mundo físico.

Las pinturas 15.11 y 15.12 (ver catálogo) ofrecen un atisbo de lo que bien podrían ser formaciones geológicas. En cada pintura vemos líneas de diversos grosores que aparecen horizontalmente, como lo harían las capas de roca sedimentaria. En la naturaleza, la multitud de diminutas partículas de materia que conforman las capas de sedimento, están creadas por sistemas que existen dentro de ambientes de deposición. Estos sistemas se rigen por leyes físicas con posibilidades de variación infinitas. Las formaciones geológicas nacen de rocas erosionadas, transportadas usualmente por el agua y depositadas ahí donde, con el transcurso del tiempo, serán transformadas en rocas, de nuevo con posibilidades ilimitadas de variación. En este ámbito de lo físico, dichas capas de roca pueden también estar sometidas a presiones regionales que llegan a alterar su apariencia y hasta crear formas que relatan y proporcionan un registro histórico de lo que ha ocurrido con el paso del tiempo.

En la pintura 15.12 vemos líneas blancas que rompen las “capas de roca” horizontales. Estas líneas blancas pueden ser fracturas de presión que resultan de la tensión ejercida sobre las capas de roca. En ocasiones es posible asignar antigüedad a los patrones de fractura, dándonos así una idea de cuándo una región estaba tectónicamente activa. Empero, en este caso observamos otro aspecto de la postura del artista: nos muestra cómo los elementos simples del reino orgánico se pueden ordenar en un sinfín de posibilidades y aun así conservar su esencia.

La pintura 15.11 ofrece otra perspectiva, como si las capas de roca hubiesen sido fotografiadas utilizando reflexiones sísmicas. Los sonidos que viajan a través de la roca varían de velocidad dependiendo de las propiedades de la roca y otros factores, sin embargo, los elementos de la estructura serán constantes y de alguna manera predecibles. En esta pintura las capas de sedimento brillan con colores que ayudan a diferenciarlas y definirlas. Los tipos de capas de roca pueden incluir pizarra, limolitas, areniscas y calizas. Los geofísicos tienen la posibilidad de variar la configuración del software al procesar los datos de la reflexión del sonido que ha pasado a través de estas capas de rocas sedimentarias y no importa lo que hagan o cómo lo miremos, aún estaríamos observando la misma roca, cuyas propiedades no han cambiado a pesar de que el modo en que lavemos pueda variar.

La pintura 15.13 nos muestra lo que podría ser una discordancia geológica. En este caso, algunas de las capas han sido eliminadas o interrumpidas. La evidencia está ahí, en el registro de lo que ha sido pintado o en el registro geológico del tiempo de aquello que encontramos en el campo, y aunque tengamos distintas interpretaciones de lo que el registro pueda estar revelando, la esencia debe ser la misma. En el caso de una discordancia, claramente algo falta, pero la discordancia es, en sí misma, un registro y debe obedecer ciertas reglas.

Las posibilidades que se observan en cada estructura que Eduardo señala, contienen evidencia esencial de lo que sucede en la estructura. La esencia fundamental nunca cambia y aunque es bastante tangible, la variedad en la naturaleza y en su representación puede extenderse fácilmente como los hongos tras la lluvia. Esto nos da una serie intangible de variaciones que no puede nunca medirse del todo aunque está unida por su esencia de variación, revelando que todo está gobernado o sujeto a leyes naturales unificadoras. Podemos contemplar estas obras de arte y percibir los elementos naturales de un universo lleno de belleza, un universo de estructura y de un sinfín de posibilidades.